Reflexión Personal

A mí no me enseñaron a amarme. Sin juzgar mi crianza ni mi educación de hecho, las acepto, agradezco y honro profundamente, lo que aprendí de forma impecable fue a pertenecer, a encajar, a ser como querían que fuera, o al menos, como yo creía que esperaban que me comportara. Una niña “buena”, que no causaba problemas y sacaba buenas notas. Aplicada, disciplinada, evitando cualquier tipo de conflicto.

Aprendí a ser exigente conmigo misma, a sentirme insuficiente y no valiosa, con tal de complacer deseos ajenos. Hace años que estoy sanando a mi niña interior. Es un trabajo diario en el que siento que he avanzado muchísimo, pero que aún así, hay días en los que cuesta más. Por momentos, sale mi niña con gritos y berrinches, pretendiendo que el mundo se detenga por un momento.

Hoy me encuentro sanándome y acompañando a otras almas en sus procesos, trabajando con herramientas, guías y soporte, para que su deseo sea la prioridad y su amor propio, autoestima y valoración personal estén al cien por ciento.

Si quieres que te cuente todo lo que hago por y para mí, me encantaría conocerte. Puedes escribirme o agendar una sesión para que juntas comencemos tu proceso de introspección. ¿Estás lista?

Abrir chat
Reserva tu sesión
Hola! Quieres agendar tu sesión?